miércoles, 31 de agosto de 2011

Dolés Candela

Quería escribir un rato para poder gritar, para poder sacar de adentro tanto odio y tanta bronca... Y tengo que medirme, porque el odio se cuece rápido y la violencia surge a borbotones. Y la violencia se me apaga, escribiremos muchos, mediocres, buenos, torpes, escribirán los viejos, los poetas, los sesudos. Pero ninguno logrará nada.

Estoy desolada, y la impotencia me subleva. Siento lo mismo que sentí en octubre del año pasado cuando la muerte de Guada nos estremecía, siento que el mismo reclamo me muerde la carne. Siento el mismo odio viejo que crece y se revela ante el mal que crece día a día, ante la gente que decide abierta y libremente hacer el mal... y violan, matan, roban, asustan, enferman, destrozan.

¿Qué más queremos ver? ¿Qué más necesitamos ver? No alcanzan las muertes, las violaciones, las prostituciones, la trata... ¿No es suficiente el odio de este pueblo para que digamos basta?

¿Tan rápido olvidamos que estamos consintiendo que les roben a los niños el derecho de morir de viejos? Nos matan a los niños y nosotros discutimos en un café la inflación, hablamos de pobreza, de planes sociales, de delincuencia.. y día a día mueren pibes.  De hambre, de pobreza, por guita.

No se por qué se llevaron a Candela, y hoy no creo soportarlo.No me alcanza, era una nena, y le quitaron el derecho a vivir, a soñar, a jugar, a construir. ¿Saben que era Scout y que juró ante la bandera de esta patria la Ley Scout? ¿Saben todos que los Scout tienen una regla de vida... "Dejen el mundo mejor que como lo encontraron"? ¿Saben el caminar que hacía en el movimiento, saben que luchaba por un mundo mejor?

Hoy me duele, Candela, me dolés... Me duele tu muerte temprana, injusta, violenta. Me duelen tus sueños, tus besos, tu vida, tu aire, tu ser robado, tu corazón, tu cuerpito dolido. Me duelen tu vida trunca. Me duele pensar en todo lo que te quitaron. Me duele pensar que no te pudimos defender.

Siento asco al pensar en tus asesinos, siento violencia y siento una furia que corre, porque entre las sombras te llevaron, se escondieron, como cobardes, asesinos, mierdas...

¿Cuál es el precio de la vida de Cande? ¿Por qué? ¿Para qué?

Como decía un amigo, hoy te lloramos, pero este pueblo que hoy te llora y se desgarrá en dos días se va a olvidar... como lo hace rápido, porque nadie quiere recordar como te encontraron. Y por respeto a tantos que no hacen lo mismo me callo la puteada, el insulto y el terrible escarnio.Pero por favor, no olviden. Dejemos de olvidar. PAREMOS ESTO, EN TODO MOMENTO.

No puedo dejar de pensar ¿cuáles habrán sido las últimas palabras que escuchaste, cuáles habrán sido tus pensamientos? ¿Habrás imaginado la lucha de tu mamá? ¿Habrás pensado lo que te buscaron tus amigos, habrás pensado que tu foto de promesa ante la bandera dio vueltas por muchas provincias y que tus hermanos Scout se desvelaban por vos?

Habrás pensado siquiera que tu carita despertó tanta desesperación. Ruego a Dios que no hayas sufrido mucho, que esas mierdas no te hayan ultrajado, y tengo la certeza de que Él te acompaño en el suplicio.

Quería hablar de lo que implica esto para el gobierno, de lo peor que uno piensa, de la cortina de humo, de octubre...pero no me da el corazón.

Estamos manchando su memoria...   Estoy harta de las declaraciones poéticas, de las buenas intenciones escritas, de las palabras y emociones.

Si queremos honrar la memoria de esta niña, hagamos que su muerte implica un punto final en esta sociedad enferma y violenta. Hagamos el cambio, generemos conciencia, desde el más mínimo rincón.

DENUNCIEMOS EL MAL, COMBATAMOS EL MAL, METAMOS LAS MANOS EN LA MIERDA PARA SACARLA. DEJEMOS DE OLVIDAR Y BUSQUEMOS UN CAMBIO.

PERO BASTA... ¡Los niños tienen derecho a morir de viejos!Construyamos, paremos esto, se lo debemos, te lo debemos.Es demasiado el dolor de este mundo pero no podemos negarlo.

Cande, que Dios te guarde en la palma de sus manos.







2 comentarios:

  1. Alquimia del dolor

    El Uno te ilumina con su ardor,
    El otro en ti te pone su duelo, ¡Natura!
    El que dice a uno: ¡Sepultura!
    Dice al otro: ¡Vida y esplendor!

    Hermes desconocido que me asistes
    Y que siempre me intimidas,
    Tú me haces al igual de Midas,
    El más triste de los alquimistas;

    Por ti yo cambio el oro en hierro
    Y el paraíso en infierno;
    En el sudario de las nubes

    Descubro un cadáver querido,
    Y sobre las celestes riberas
    Levanto grandes sarcófagos.

    C.B.

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