domingo, 17 de julio de 2011

Debería estar durmiendo

Debería estar durmiendo. Pero tengo en la garganta el llanto atravesado del príncipe idiota
Hay mucho ruido, hace días que hay mucho ruido¿y si prendo la tele? Sí, con la basura que proponen mejor me busco una comedia romanticona, de esas que anestesian un rato. Bueno, probemos con esta. Hoy no voy a soportar más hondura.

Querría ponerme un poco de aceite en el alma, así me puede resbalar tanto drama. Pero no, calan hondo, como agujas colchoneras, que clavan y retuercen. Espantosa metáfora, pero concreta. Hoy no tengo ganas de ademanes de belleza, termino en los lugares comunes y conocidos, y es de mal gusto andar plagiando bellezas.
Si, padre, tenía razón, es demasiado el mal, y abruma, agobia, cansa, asquea... Pero seguimos mirando pasar, el drama. Porque siempre pasa, es sólo cuestión de tiempo. El cine, el arte, los pibes siguen buscando y miramos para otro lado, que si la escuela, que si la familia, que si los jóvenes, que si las juntas, que si eligió, que si tuvo una vida difícil, que si es adolescente.... y se nos pierden.
Pero el mal nunca se nos pierde, ni de niños, ni de adolescentes, ni de viejos.
Les tengo una noticia, siempre pasó. Claro que  ahora tienen más armas, este arma de doble filo en la que ahora hago catarsis, la perversión creciendo, la falta constante de límites (padres, profesores, maestros, escuelas, dirección de escuelas, minoridad y familia...y lo que se te ocurra). Estamos metidos en medio de una vorágine, la pelota pasa para otros lados pero pocas veces se detiene.

Esta película es yanqui, allá los pobres son más pudientes, más rubios, más lindos y con más opción, obvio que desde la mirada de Hollywood, pero ¿y los nuestros? ¿Y nuestros viejos? ¿Y nuestros pibes?

Sí,  digo pibe, pero háganme el favor de desemantizar el vocablo de todo proselitismo político.

Estoy a tres materia de recibirme, profesora de Lengua, llevo dos años de ejercicio, y no quiero. NO QUIERO. No quiero. Hablaba con una amiga colega, con una hermana letrada y me decía "Qué terrible, nadie quiere educar a los jóvenes".

Yo estuve en su lugar, pero ahora duele distinto. Dicen que siempre fue así, y que los griegos también desconfiaban de sus jóvenes, yo no desconfió de ellos, me duelen  y eso si que es distinto.

Me duelen porque veo sus ojos vacíos, sus risas cansadas, y en pocos veo juventud verdadera, en otras veo hastío prolongado... la apatía, la chatura, los de siempre y la eterna mayoría. Compra y venta.

Ya no quiero ver más, tengo un cansancio que excede , me sobrepasa, quiero dejar de ver. Por gracia divina tenemos almas con fortaleza que hacen grandes obras de bien...pero no alcanza.

Yo no sabía que la libertad dolía tanto.

Cuando era chica me preguntaba cuál era el límite del amor, y como una niña feliz alguna vez alguien me contestó "La cruz de Cristo". Pero si me preguntó cuál es el límite del dolor, del mal, del horror, debo volver nuevamente el rostro al Crucificado,  vamos, duele mirarlo. Vamos,  son muchos, por favor basta.

Decía Vasconcelos al terminar su obra más reconocida "En aquel tiempo... En el tiempo de nuestro tiempo, no sabía que muchos años antes un Príncipe Idiota, arrodillado frente a un altar, preguntaba a los íconos, con los ojos llenos de lágrimas:
¿POR QUE LES CUENTAN COSAS A LAS CRIATURITAS?"

Alguien me puede decir ¿ por qué carajo se las seguimos contando?

1 comentario:

  1. Yo soy joven, siempre me he considerado joven, vos lo sabes.. jaja, y a mi también me duele, me duele ver a pares perdidos, me duele encontrarme a veces sin respuesta alguna, pero, no van a matar mi ESPERANZA, eso me lo dijiste vos una vez, nadie.. ni esos qe NO quieren ver, ni los que no pueden... Eligen, eso tambien me lo dijiste vos, nosotros tratemos de quedarnos tranquilas de lo qe tratamos de mostrar, vos de educar desde tu lugar, y desp, qe su libertad nos duela, pero que nos duela para ofrecer ese dolor para que aquellos que optan por el bien, sigan luchando y construyendo.
    Que nos duela para unirnos a la cruz de Jesús, que nos duela para mirarlos a los ojos y decirles una vez más, "¿Hasta cuando?".
    Que nos duela para seguir tratando, vivamos del intento, que Jesús siempre lo logrará! :)
    te qiero lelis!

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