miércoles, 20 de octubre de 2010

Arrebatada

Hoy estoy sometida por un arrebato de franqueza, y ando con el  ánimo de aceptar realidades inconvenientes, pero por demás sanas.
En ocasiones, siempre de la mano de la cultura posmoderna que nos circunda, caemos en el engaño de la supuesta seguridad que otorga la careta de la fortaleza. Nos forzamos, perdón (el uso de la 3° persona también es un síntoma de ocultamiento), me esfuerzo en ocupar el rol de la persona sumamente comprensiva, amorosamente fuerte y equilibrada.
Francamente eso dista de mi realidad.Varias personas podrán ser testigos, pero más allá de los desfasajes, hoy tengo ganas de admitirme pequeña, débil, frágil, temorosa...y cansada.
Lo genial es que en esta aceptación encuentro una increible catarsis.
Las diminutos gestos pueden decirme más que miles de palabras, y una mirada puede afectarme. Son tan certeros los caminos del desencuentro... el arte de este tiempo es encontrarnos cuando el mundo entero parecer conspirar para alejarnos. 
El tema es simple, no hay necesidad de complicarlo.
Para arrebatos basta una lista de muchos accionares, pero hoy no tengo ganas de ponerme a enumerar. Sólo tengo ganas de buscar un par de honestidades y alejarme de aquellos que no saben conjugarlas.

                       

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