sábado, 25 de septiembre de 2010

ALEGRÍA


En los días previos a un examen el mundo se complejiza y desdibuja en grandes y rápidos flashback. Todo parece estar desenfocado, esto se acrecienta con tanta bibliografía que uno busca captar. A la vez, la vida diaria se ve un poco más nítida pues el constante salir de ella para sumirnos en el mundo de las ideas nos otorga mayor lucidez al volver.

Por otra parte las ansiedades ganan terreno ante la inminencia de la gran prueba que, lógicamente, uno no quiere afrontar al estar cada día más consciente de la carencia conceptual que  posee. También los reproches abundan, para ser sincera hace más de cuatro años que manifiesto la misma conducta: "Esto no me vuelve a pasar, la próxima estudio con más tiempo, me organizo y respeto los tiempos". Ironías de uno, jamás logro hacerlo.

Pero aún en esta vorágine conceptual que implica aprender contra todo horario, hay cosas que no dejan de estar presentes. Y ya entrando en la docencia hago gala del eterno mal docente: no dejar la escuela en la escuela. Siendo muy honesta, ahora comprendo porque sucede, no puedo dejar a algunos de mis alumnos, su soledad, sus ojos avejentados no me dejan.

Tengo una alumna que ha dejado de reír gracias a una sumatoria de realidades de las cuales no es responsable, su risa que era gruesa y fresca se ha ido apagando, y hoy tiene esa risa cansada de quien sólo esboza una mueca de lo que fue. Obviamente que no es responsable, pero no tiene la edad suficiente ni la contención afectiva como para advertirlo, y simplemente se declaró en huelga.¿Puedo culparla?

Y me tortura la pregunta :¿Quiénes somos para cansarle la risa a los pibes?

Me duelen sus ojos tristes, me duelen sus tristezas solitarias, sus soledades asumidas, y su desgano. Me duele porque se le está pasando la vida en tristezas que no debería conocer. Y ese es mi desafío, ante el cual no tengo más soluciones que seguir intentando.

Ahora, se sabe que uno siempre intentará, que siempre dolerá...Pero ¿cómo podemos en ocasiones sentirnos inmunes ante el dolor ajeno? ¿Cómo podemos acomodarnos ante la miseria de nuestra sociedad? Ojo, no nos confundamos, no hablo de lo material ahora, hablo de esa pobreza de risas, sueños, alegría, esperanza, motivación, ganas, deseos, ímpetu, hambre de vivir y tantos etcéteras que me faltan.
A nuestros chicos les falta hambre de vivir. ¿No será porque no los hemos tentado? ¿No será porque no hemos vivido frente a ellos?

Hay generaciones que han visto sólo sobrevivir a sus mayores. Se que es díficil plantear una postura resiliente ante dolores y angustias cotidiana, pero ¿si no nos queda la esperanza de un cambio, de un futuro mejor, del amor, de qué vale la vida?


"Profe hoy no queremos pensar" me decían los chicos el otro día. ¿De dónde se alimentan los jóvenes? Una primera lectura, la acostumbrada,  nos dice que los dejamos horas frente a la caja boba sin darles pautas, dejándolos que se aturdan y atosiguen con la mayoría de la basura que en ella circula. Los dejamos con todos los chiches tecnológicos a mano, con todo el internet que deseen...pero no les enseñamos a gozar una suave melodía, a gustar una charla con el abuelo. No nos gastamos en sentarnos al sol un rato. Nos olvidamos de abrazarnos, de reirnos, de querernos.

Nos olvidamos de nuestro accionar y luego nos sumamos rápidamente al grupo crítico de turno (¿cuántas veces yo lo habré hecho?) que menosprecia una juventud que cada día está "más desganada, más rebelde y violenta." ¿Acaso los pibes tienen la culpa?

Pero hay otro lugar donde los chicos se alimentan "en la casa". Si, en la primera sociedad, en su hogar. Hay muchos chicos que no conocen esa dinámica, hay muchos pibes sin padres, solitarios, criados por tíos o abuelos que aunque lo hacen con  todo su amor no pueden suplir el dolor  por un padre o madre ausente. Hay muchos pibes que sufren las carencias ajenas, los egoísmos ajenos, las ignorancias ajenas, producto de quienes las sufrieon a su vez... y sigue la cadena.

Hay lágrimas en nuestros chicos, lágrimas de indiferencia, lágrimas ante lo antinatural de la soledad. Hay lágrimas de desgano ante un cansancio prematuro. ¿Cómo puede cansarse de vivir un pibe que no tiene ni quince años?

¿Por qué no dejamos de lado todo sesudo planteo y asumimos nuestra tarea de enseñar a sonreír?¿Por qué no nos comprometemos con esta generación que nos urge?¿Hay algo más hermoso que ver a un chico sonreír?
No somos dignos del amor que podemos brindar, de las sonrisas que podemos regalar, de las riquezas que podemos sembrar. Es un trabajo arduo y  es urgente.
No tengo recetas, ojalá las tuviera. Sólo tengo una certeza: debo salir afuera a mostrar esa certeza que vive en mí,  ese amor que nunca pasará, la alegría, la dicha, el amor en el lado pequeño del mundo, la familia, la riqueza de los viejos, la importancia de la educación, el amor a los libros, el amor a la educación... Tengo el qué, no tengo el cómo, pero voy a buscarlo.
En la vida debemos ser buscadores de búsquedas planteaba un jesuita en un libro. BUENO...¡SALGAMOS A BUSCAR NUESTRA BÚSQUEDA! Hay sonrisas y vidas que dependen de ellos

Debemos mostar que vale la pena vivir, gastarse, sonreír pese a todo... Cantar como la cigarra díria Mercedes.

Dejemos de cansarle la sonrisa a los chicos, construyamos lo que ellos merecen. Saquemos fuerza así sea a ponchazos, reinventemos la alegría porque hay chicos que necesitan sonreír.


DEFENSA DE LA ALEGRÍA
          Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.
M Benedetti

viernes, 24 de septiembre de 2010

Un atado de palabras vacías

Quiero salir corriendo, disparar, caminar mucho
                                                 sólo salir y encontrarte.

No importa dónde,
sólo importa emprender el camino
y no olvidar el regreso.

Quiero salir corriendo
                                 hacia el lugar
donde no se escapen las ilusiones,
donde cada certeza sea un comienzo.

Quiero olvidarme por un rato  de todo lo supuesto.
                                                  nunca aprendo a dejar suposiciones de lado.
Quiero correr y dejar de suponer.
Quiero ser, verte reír y sólo mirar.

Quiero correr para librarme
                           aunque sea por  un rato
de tantas palabras
que se me ahogan
                           vacías y cansadas.

Quiero salir corriendo
                               entiendasé: dije corriendo no huyendo
                               no hay ruta más peligrosa que la huida.

Quiero salir a respirar un rato
a ser vulnerable por el sol
                        por una sonrisa
                        por una voz
                                               y no por otras cosas
                                               que hoy no tengo fuerzas para nombrar.
Quiero salr corriendo y admitirme.
Quiero salir corriendo y admitirte.
Quiero salir corriendo y dejar de preocuparme
                                              por tantas palabras que  se me han pegado al cuerpo,
                                              por tantas palabras que todavía no tienen derecho de ser significadas.

Quiero salir corriendo
                                de mis palabras.
Quiero comprender otras palabras
                                y salir corriendo hacia ellas,                                           
                                tus palabras.
                                             

jueves, 23 de septiembre de 2010

Si

En ocasiones sólo queda decir con los otros,y Benedetti me dice más de lo que yo podría decirme.
Viceversa

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
 Sí, creo que un poco es lo úlitmo.
¿Viste que siempre olvido las cosas? 
Me había olvidado lo increíble que es extrañar,
y creo que ahora comprendo dos cosas:
me hacés falta
y te espero.

martes, 21 de septiembre de 2010

Crónica de una Sonrisa

" Tengo un mañana que es mio
y un mañana que es de todos
el mío acaba mañana
pero sobrevive el otro. " 
M Benedetti

En ocasiones las sutilezas son tan desmesuradas que no existe más opción que rendirse ante su evidencia. Entonces las pequeñas porciones de vida compartida se convierten en las pequeñas sonrisas de un Dios amante, que se derrama ante nosotros.
El fin de semana pasado, en Salta, gracias a la hospitalidad de de nuestros hermanos salteños, compartimos una de esas instancias donde Dios nos sonríe, aún pese a las torpezas que facilmente deberían convertir aquella en una mueca. Salta fue el lugar donde se sintió la Iglesia, donde se sintió la presencia de tanto estudiantes y religiosos argentinos que soñamos con una profesión que sea servicio, cambio amante. Nos juntamos a pensar, soñar, criticar, ser fraternos, asumir una identidad, a tantas cosas que aun siguen sucediendo. Las expectativas deben haber sido diversas, las experiencias personales ante lo vivido aún más, todos habremos recpecionado de forma distina lo ofrecido,las diversas internvenciones fueron recepcionadas aún cuando todos debemos haber disentido, todos nos habremos dejado ganar por la vanidad propia...pero algo fue común a todos, y esto es indudable, Cristo nos mueve, nos guía, nos invita, nos llama, nos interpela y nos gana la vida. Él que nos enamora cada día, que nos impulsa a soñar la patria, nos lleva a soñar lo que otros soñaron. Esa patria justa que  ha sido el denominador común de muchas genraciones de argentinos,, Cristo nos deborda y nos impulsa a soñar el cambio, gestar raices nuevas o más bien volver a las raíces. 
"No nos cansemos de soñar, de luchar y de vivir por el evangelio", ese parecía ser el sueño escrito en tantos ojos fraternos.
Más allá de toda diferencia, distancia, más allá incluso de las semejanzas, Él esbozó una sonrisa, que encontramos en cada compañero, en cada esfuerzo, en cada cansancio. 
Aún en el disenso, Él sonrió, porque primó el esfuerzo y el darse por su evangelio.





jueves, 9 de septiembre de 2010

Había olvidado

Había olvidado que una sonrisa
te puede salvar,
que una mirada tiende un puente
más firme que muchas palabras.

Había olvidado
que la incertidumbre es buena
y que pese a todos los intentos
tambien es inevitable.

Habia olvidado que el intento
es un riesgo
que se asume a sabiendas
pero que aún así no puede evitarse

Había olvidado que
siempre es un comienzo
y que un comienzo siempre es un encuentro
y que no podemos evitar ciertos encuentros.

Había olvidado que no se puede medir
dicho encuentro,
porque también había olvidado
que en ocasiones no alcanzan las barreras.

Había olvidado como recordar
y se que olvidaré otras tantas
pero lo divertido es que sigo
cada día aprendiendo.

Había olvidado la
sutileza que tiene
Dios para sonreirnos
cuando estamos agobiados.

Espero no se me olvide
que siempre olvido.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Descargo y pretensiones


Todo se suma: la angustiante experiencia de la escritura, el titilar molesto de la rayita indicando que tengo que llenar líneas que lógicamente no se como afrontar, el dolor de garganta, el cansancio debido al dolor de garganta y la acidez del te vic (¿por qué creíamos que la Novalgina era fea?), la proximidad inminente del lunes, la increíble meditación de este día, el desafío de ser cristianos día a día en un mundo cansado de amor y planificado para otras cosas.  Uf, mis alumnos, qué temita, el desafío día a día, las manitos curtidas por la tierra, la violencia de la pobreza del espíritu, la violencia de la pobreza material, la violencia del hambre de comida y vida, la tristeza de este sistema que vacía mentes en vez de darles pensamientos para crecer y volar, la absoluta ironía de la sistematización educativa del vaciamiento de la persona, y ese asco visceral a la corrupción que encima sonríe. Tantas cosas.  Y soy yo, esa soy yo.
Uno tras otros los pensamientos se atascan, pelean, se suceden, se hermanan, se abrazan, se huyen y renacen, pero siempre hay algo que permanece latente, que retrocede, que se estanca, que permanece, y que quiere ser aún cuando yo no tengo ganas. El pequeño temita persiste y resiste, digno de la preocupación de cualquiera (¿autoconvencimiento puro?). Todo un mar de pensamientos que se empeñan en enredarse y es que quiero caminar junto a alguien.

 Aclaración pertinente: esta entrada no posee la más mínima intención literaria, lejos está de ser un sesudo análisis, y obviamente no aspira a ningún tipo de pretensión extraña. Sólo posee el más puro sentido catártico y esa suerte de liberación que supone la publicación on-line (muchos se harían un festín analizando cómo nos escondemos atrás de la virtualidad de una pantalla y demás elucubraciones pertinentes al tema, pero no es de mi interés actual).

Como decía, hace un par de días, y gracias al cierre de algunas historias me he puesto a pensar esto de "Yo soy sola". Al principio uno se siente un personaje de medio pelo escapado de alguna comedia romántica de bajo presupuesto, de esas que pasaban incansablemente el día domingo de "Hollywod en Castellano", y la autocompasión gana terreno. Sumado a un buen chocolate y una buena sesión cinematográfica el tema parece pasajero, pero ya estamos grandes para tamaños paliativos. Entonces, me paro un ratito y esbozo un triste repaso de las circunstancias que ocasionaron la situación presente "26 años y soltera..." ¿Y? Repitan conmigo ¿¿Y??

Bueno pero si hay un y: me cansé, así rotundamente, me cansé. Me cansé de esbozos, de intentos, de proyectos a medias, de promesas incumplidas, de cariños medidos y de sueños rotos, quebrados. Me cansé de ilusionarme, de ser siempre una quinceañera con el corazón roto. Me cansé de hipotecar cariño por no tener una brújula adecuada, me canse de mi victimización y de los conformismos.

Ahora ¿Por qué un descargo? porque tengo ganas del preaviso, aunque no sirva de nada.

Y cómo no sirvo para ordenar me pongo a enumerar lo que he pensado, sobre qué pretendo:

 
0- Básico: soy cristiana católica apostólica romana. No voy a dejar de serlo. 
1- Leí mucho de pequeña y todavía creo que el Sr Baher es el mejor hombre del mundo, que quiero tener la suerte de Jo. Sigo emocionándome con ese hombre sincero que no tiene más que ofrecer que lealtad y esfuerzo, y lejos de la utopía extrema de "Contigo pan y cebollas" pretendo lealtad y sinceridad.
2- No leí lo suficiente, nunca es suficiente... y me voy a morir sabiendo que no he leído demasiado. No concibo estar con un hombre que no pueda vivir sin jugar, no concibo que no sepa jugar leyendo. Pretendo lecturas y relecturas.
3- El arte no es un comercio, es una forma de vida. La belleza no es un estándar es una búsqueda. La música es un regalo...El pensamiento no es una actividad, es una forma de vida. No concibo achatarme, pretendo alguien que se anime a volar un rato conmigo, sólo se es libre pensando.
4- El verde es más que un color, es el olor al pasto llovido, el olor a la tierra mojada, el olor al verano denso y a esos bichos que amo y odio. Demasiada ciudad aliena el hombre, y más allá de esta relación de amor-odio con la ciudad no concibo que no pueda disfrutar el estar mirando como las hojas del jacarandá se mueven con el viento. Pretendo disfrutar la naturaleza.
5- La ciudad también es una gran obra, y no me gustan los extremos. También quiero recorrer Córdoba, Rosario, Buenos Aires, Salta, Jujuy y cada recoveco de la Argentina conociendo... Pretendo conocer.
6- Me gustan las miradas limpias, transparentes que no mientan. Pretendo confiar en la mirada.
7- Me gusta el olor a los libros viejos, las bibliotecas municipales, los cines viejos, las plazas en un día domingo, salir con la familia y observar a los abuelos. Pretendo disfrutarlo.
8- Detesto la mentira, la traición, la deslealtad, la burla, la incoherencia, la falsedad, la soberbia. Pretendo caminar el mismo camino, lejos de rodeos.
9- Soy molesta, necesito que me digan que me quieren, soy obsesiva, crítica, idiota, sensible... y soy hermosa así como soy. Pretendo seguirlo siendo.
10- Me incomoda la frivolidad, me asquea la televisión mediática, me vulnera la violencia. Pretendo continuar así.
11- Me encantan los niños, tengo alma de maestra ciruela. Pretendo seguirlo siendo.
12- Me canse de enumerar...

 
Soy mucho más que algunos ítems, soy buena. Así, sin tapujos, sin soberbias, con crudeza, soy buena y me cuesta serlo. Quiero seguirlo construyendo.
Pero en esto si soy terminante...pretendo que no me detengan.
Pretendo que si un hombre quiere caminar conmigo sea mirando el mismo Norte.
Pretendo respeto, pretendo esfuerzo, no pretendo príncipes ni burgueses de medio pelo, pretendo un hombre simple y sincero. Lo pretendo y lo merezco, y no está mal admitirlo, porque costó mucho llegar a entenderlo.

¿Qué pretendo? Pues un compañero.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Patria

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Quizás mi única noción de patria
Sea esta urgencia de decir nosotros
Mario Benedetti

Siempre carecí
del sentimiento plenamente
patriótico que inunda el
pecho de quienes ven:
La patria
                              celeste y blanca.

La patria tiene para
mí el color desnudo de tus pies descalzos.
La patria tiene el dolor urgente
de tu hambre, hermano.
La patria tiene el nombre
de la historia mutilada
de tantos siglos de
                              indiferencia.
Yo no sé decir patria
pero aprendí a escribir
                              hermano.
Y te digo hermano
tratando de limpiarme
del proselitismo patrio.

Te digo hermano, y me uno
a esta tierra
que espera urgente
                         que sonrías.


Me pregunto y te pregunto, hermano
¿Cuánto vale la felicidad
                              del pobre?
¿Qué precio tiene la sonrisa
                               del mugriento?
Y nadie se anima a responder,
pero farfullan hermano.

Y vuelven a decir nosotros,
olvidando a quienes integran.
Y surca la celeste y blanca,
el cielo patrio.

Y me pregunto, hermano,
¿Entran en un nosotros
                              Patriótico
los ninguneados y olvidados
de nuestra patria?

Infeliz es el nombre
de esta patria
que hiende
tu cuerpo de hambre
y tu alma de miseria.

Miserables son nuestras manos
                                            calladas
que no soportan y silencian
el grito de Latinoamérica,
que suda sangre y cadenas.

Yo no quiero decir patria
para olvidar.
Yo quiero decirte Patria
Y  librarme pronto
                               del chanta,
                              del fulbito,
                              de Maradona,
                              del Martín Fierro y de Gardel,
                              del asadito y el fernet,
                              del celeste y blanco,
                              que siempre surca el cielo para no olvidar el gol,
Quiero olvidarme
                              del Che
                              de Perón y
                              de Evita.

Quiero olvidar la procedencia,
quiero recordar la urgencia
Quiero decir patria y ser
quero ser y actuar
quiero dejar de verbalizar,
quiero verte reír hermano.

Yo voy a cantar contigo
                              Hermano.
Para decir patria             
y no decir           
                               Miseria
Para decir patria             
y que escuches diferencia.
Yo voy a cantar contigo
                              Hermano.
Para olvidar la soledad de           
                              la tierra.
Yo voy a cantar contigo               
para poder decirte                                       
                              Hermano
 ésta es
                              Nuestra Patria.

M. Julieta Lelio

Juan Gris



             Lentamente abriste los ojos. Viste la luz del sol entrando por las endijas de la persiana y sólo te fastidiaste. Cerraste nuevamente los ojos, como hacés todos los días, tratando de volver a abandonar esta realidad que tanto te aterra. Te miré desde la puerta, cuando advertiste mi presencia, tan solo suspiraste e incorporándote comenzaste a vestirte. Metódicamente: primero la camisa, luego el pantalón, te detuviste en las medias:
- Esto tiene un agujero... - y con rabia las tiraste al piso. Luego comenzaste a buscar otras medias limpias, impolutas, perfectas, que combinaran con tu triste traje gris..
- Juan, no tenés por que ponerte así solo son un par de medias, pero si lo pensás todavía  sirven para colar café...- dije riendo, tratando de restarle importancia a tu dolor, tratando de no ver la angustia de tu sufrimiento.
- No hace falta, todavía nos podemos dar el lujo de comprar filtros para el café. Te pedí que ahorráramos, no que fueras miserable.- me respondiste con esa rabia calma que a veces te inunda.            Mientras decías las últimas palabras me  miraste, comprendiste que, cómo todos los días, habías hablado de  más, y que esas palabras habían dolido. Pero yo  no pude callarme, tenía que decirte algo, dejar pasar las cosas nunca fue mi fuerte:
- No creo que sea miserable, creo que la miseria está entrando en casa desde que creíste que sólo trabajando podías alejarte de ella...- y te hable con  bronca,  con  esa angustia que endurece las palabras - ?todavía no entendés que la miseria es ésta que se está colando entre los dos? Miseria es es beso frio que me das cuando llegás, son todas esas palabras que tan solo no decís, todas aquellas que preferís callar.Es silencio, silencio de palabras mudas en tu temor. ???Miseria es esta distancia que imponés entre nosotros!!!, miseria es el día que olvidaste que para sonreir no hace falta pensarlo.Miserable es saber que yo, tu hermana, siento que sos un extraño...- y ya no pude seguir hablando, el nudo que tenía en la garganta me estaba ahogando. En el pecho sentía la opresión de tantos días en silencio, de tantas horas sintiendo que estaba perdiendo lo que no me atrevía a buscar.
            Ese día no dijiste nada, tan sólo tomaste tu maletín y sin siquiera mirar el café y las tostadas, que tan temprano había preparado, te marchaste. Cuando saliste la habitación me pareció más grande, tu presencia ,que todo empequeñece, se estaba borrando de  mi vista. Decidí que si vos no habías desayunado, esa no era razón para que yo  no lo hiciera. Pero no iba a dejar que  esa  pequeña escena arruinara lo que había pensado iba a ser un día encantador, así que mientras recalentaba el café ya tibio, prendí el equipo, escuché un tango que me devolvió la  melodía infame de un país sin esperanza. Escuché la melodía pero me aparté de la letra, no quería escuchar otra historia triste, ya tenía suficiente con la ausencia obligada de  papá y mamá.
            Terminado el desayuno me apresuré a lavar los platos, mientras lo hacía mi mente volaba al ritmo de un viejo bolero que sonaba en la radio. Pensé que si salía convenía ir al supermercado, no me entusiasmaba mucho la idea, no quedaba mucho dinero,  no me habían pagado las vacaciones, y recién en febrero podría cubrir una  nueva suplencia. Pero aunque fuese poco, tenía que comprar algo para el almuerzo.
            Me acerqué a mi habitación para vestirme, no me sentía bien, me había dolido tu actitud. Creo que no hay  nada que me lastime tanto como el silencio, ese traidor infame de la sinceridad que siempre nos tuvimos. Hace unos meses comenzaste a cambiar,  todo coincidió con el día que comenzaste a trabajar en el banco. No puedo entender todavía como un simple puesto puede modificar a una persona, entiendo que no era lo que vos buscabas, pero no es tan malo. Cuando los papis decidieron irse a trabajar a Italia , con la familia de mamá, vos y yo decidimos quedarnos. Yo tenía mis buenas razones: la facultad estaba a mitad de camino, vos, en cambio, te quedaste tan solo por esa chica. ?Cómo era q ue se llamaba? Ya recuerdo, Luciana. Linda forma de pagarte tuvo, con Lucas, tu mejor amigo, con ese mismo se le ocurrió meterse. Juancito, Juancito mi hermanito, ?por qué siempre fuiste tan ingenuo con la gente?. Si me  hubieses hecho un poco más de caso.?Por qué ya no confiás en mi?
            Recuerdo el día que los viejos se fueron, mamá se paseó por toda la casa, recorriendo con la punta de los dedos los muebles, las paredes, y todas las fotos, tratando de llevarse un poquito de todo. Papá no decía nada, solo trataba de reírse del miedo de mamá a los aviones. Yo trataba de no mostrar el miedo a que nos dejarán. Mientras miraba la foto de tu comunión, esa que salimos  todos juntitos y felices, nos habló:.
- Tan pequeños... no van a dejar nunca de ser mis pequeños, siempre van a ser mis niños...Mis bellos hijos, ?lo saben bien?- y comenzó a llorar.
Papá que nunca soportó ver llorar a mamá intervino:
- Dale vieja, no aflojes ahora, sabés que solo son unos meses, es el ultímo trabajo afuera, son sólo dos años y volvemos, y nunca más nos vamos. Dale mi viejita linda, no me aflojes ahora. Y estos dos  ya no son niños,  juntos se las van a arreglar.
            Las palabras de papá todavia resuenan en mi cabeza,  no puedo evitar sentrime responsable por ese "arreglar". ?Qué te pasó Juan? No quiero creer que la rutina te cambió, tampoco fue Luciana, después de todo era de esperarse tanto de ella como de Lucas, pero algo te amargó. Lentamente te vas consumiendo, cada día que pasa oscurece un poco más el brillo de tus ojos, perdiste el gusto de debatir conmigo largas horas. Ya nada te causa risa, hace tanto que no escuchó una risa fresca salir de tu boca. ?Será acaso el estudio? A todos nos costó acostumbrarnos, vos tenés carga doble, porque trabajas para bancarte la cuota,  pero acaso ?no te gusta la carrera?
            Ya no soporto  verte así, cada día, cuando salís, cuando te ponés el saco del traje, parece que te perdés un poco más. Salís para el trabajo, me saludás, pero tus ojos me miran cansados, como si toda una vida les hubiese pasado por delante.
            El otro día recuerdo que te llamó Camila, tu nueva novia. Sencillamente insoportable, habla tanto que el tiempo parece no alcanzarle para concluir una mínima idea, ella ocupa todos los silencios que vos dejás caer en tu vida, pero, al igual, que vos no dice nada. Juancito, mi niñito,       ?cómo lograste ser un hombre gris cuando de niño eras  tan soñador? Recuerdo que te podías pasar horas contándome todo lo que ibas a ser cuando lograras ser ingeniero de aviones, como vos decías. Eras feliz con solo mirar los rayos de sol filtrarse por la ventana, esos mismos rayos que ahora te molestan por la mañana.
            Trato de entender tu cambio,  pero no encuentro razones, y ya no se puede hablar con vos.  Sin embargo yo no dejo de hablarte como siempre, de molestarte todos los días para lograr entenderte. Cada día que pasa estás mas lejos de lo que pudiste ser. Hace una semana te lo dije enojada:
- Juan,??? desde que llegaste del trabajo no dejás de ver la tele!!!...No podés hablarme siquiera- y  vos ni siquera mi mirabas, entonces con rabia te dije- acordate lo que siempre decía papá: si no dejas de ser una sombra de lo que no pudiste ser no serás nada.- y ni te moviste del sillón, ni siquiera me miraste.
            Yo no dejo de preguntarme cuál sera tu camino,¿adonde irás caminando?
            Se me estaba haciendo tarde, el super iba a cerrar, asi que salí rapidamente dejando atrás todos los pensamientos tristes. Después de todo, no hay día que no te piense así.
            Mientras caminaba hacia el super, unos niños pasaron corriendo, bueno no tan niños, debían tener entre quince y dieciocho años. Me quede mirándolos,  me recordaron que nosotros teníamos esa edad cuando los papis se fueron a Italia. Hace cinco años que se fueron, hablamos por teléfono, quieren volver, pero todavia les falta ahorrar, la plata para comprar la casa ya esta casi toda, pero sólo casi. Miré a esos chicos, y te recordé, y se me vino a la mente la última frase que le dijste a papá, en el aeropuerto, mientras los dos lloraban:
- No  me llorés mas viejito, nos vamos a cuidar, después de todo no soy tan niño, tengo quince. Aparte viejito... el otro día me di cuenta de algo, una parte de crecer es aprender a decir adiós.- y no dijjiste más nada, tan sólo lo abrazaste al papá en silencio.
            No se como no me di cuenta antés, cinco años con ese recuerdo olvidado. Ahora comprendo porque sos Juan y ya no sos mi Juancito. Ahora entiendo porque dejaste de ser el soñador, el que iba a construir el avión que iba a revolucionar el mundo, ahora comprendo porque ya no soñas tener hijos. A todos tus sueños les dijiste adiós...  ?No Juan! Eso no es decir adiós, eso es dejarse morir, porque quien no sueña comienza a morir, comienza a ser solo aquél que puede ser y no el que soño ser. Juancito, no te quedés, volvé a ser ese chico lindo, volvé a sonreír. No dejés que el gris llene tu vida, no dejés que todo pase sin lograr conmoverte. Date cuenta que la vida puede doler, pero también puede hacerte feliz, y ninguna de las dos puede evitarse, tan sólo debés animarte a arriesgar. No podés ir por la vida con miedo, porque lastimarte... te van a lastimar muchas veces, y también vos vas a lastimar muchas veces, aunque tratés de evitarlo. No busqués tener el pleno control de tus acciones, porque hay cosas que no pueden medirse, solo se sienten. Juan no te olvides de sentir, la vida no es sólo un trabajo, una obligación, la vida es el regalo de poder disfrutarla día a día, es el regalo de amar y ser amado, es el regalo de que nos lastimen para poder aprender del dolor. Juancito, no te quedés en ese pequeño ser gris que sos cada vez que te acomodas el saco.
            Y Juan, no te alejés de mi, porque más allá de tus temores yo te amo...   
                                                                                                                                  Tu hermana.

            Pasaron dos días hasta que me animé a dejarle la carta a mi hermano Juan, la dejé sobre la almohada de su cama, subí a la terraza a fumar mientras le daba tiempo para leer. Espere con miedo, miedo de que no entendiera, miedo de que me odiara, miedo de pelear.
            Pero no sucedió nada de eso,simplemente no sucedió nada. Cuando bajé, no estaba la carta, tampoco estaba Juan,solo estaba la tele encendida y la puerta de la calle abierta..




M. Julieta Lelio