martes, 26 de enero de 2010

Expectación

Calor agobiante el del lunes. Pese a ello el cine me dio una tregua, a nivel climático claro está.En sí mismo el cine es un lugar de encuentro ¿cuántas cosas podemos recordar haber vistoe en esas viejas pantallas, cuántos sueños habrán encontrado eco en aquelloas viejas historias?. Cuántas ideas habran anidado en aquellas viejas butacas, soñando con ilusión jamás haber sido pensadas.
Retonar a un viejo cine conlleva remontarse hacia una atmósfera propia, viajamos a ese pasado que evoca el esplendor de la novedad que llevaba. MIramos hacia ese viejo ensueño que se daba cita en las pantallas alejado de esas cadenas de cine que tanto desplazaron a estas viejas salas locales, y se llevaron a los vendedores de praline, a una tarde de dos pelìculas una tras otra, a la familia arreglando la salida al cine como un acontecimiento de importancia nacional.
Entrar a un viejo cine, sentir el aroma a madera vieja que cruje con cada pisada, sentarse en esas confortables butacas de cuero, ver las cortinas que enmarcan palcos vetustos, guiarnos el acomodador que enarbola una linterna es entrar en otro tiempo.

Nada de avisos publicitarios, de eternas colillas, simplemente la película espera a que todos estén dispuestos para comenzar a ser, a vivirse en sus amados expectadores.

Toda experiencia de encuentro artístico es justamente eso, un encuentro, entre un mensaje y un mero expectador, receptor, lector (si se quiere y se advierte al cine como una experiencia literaria). Muchas son las categorías que pueden englobar, determinar dicho suceso, muchos artículos ha teorizado al respecto.

Pero a veces las miradas son simples, las metàforas más obvias, y las búsquedas mucho más concretas. Lejos de hacer lecturas expertas o de adjetivar experiencias comunes, me detengo a pensar en la otra parte, en ese guiño sutil qeu toda película quiere realizar a nuestras vidas.

Sin más preámbulos, me enfrente con una tremenda concreción del arte, de esas que se llevan un trozo pequeño del alma antes de devolvermos a la realidad concreta del hogar. Pocas personas tiene la sutileza para comprender lo reveladora que puede ser una mirada, y más allá de la metáfora que la engloba "El secreto de tus ojos" es una mirada atroz sobre la justicia argentina.

Cada lectura significativa imprime una nuevo sendero o recorre un camino ya realizado en nosotros. En aquellos empleados de tribunales, que buscaron la verdad más allá de toda mentira y manipulación, no upde menos que recordar aquellos viejos sueños con los que ingresé a la carrera de abogacía. ¡ Cuánta nobleza anida en los sueños de los jóvenes! ¿Pero acaso es sólo un sueño noble pensar en la justicia? ¿Acaso una sociedad justa es sólo una utopía, al estilo de aquellos viejos franceses?
Sería interesante pensar qué es la justicia, pero ya no importa revisar conceptos que nos remonten a los primeros juristas, ya Ulpiano queda en la memoria de pocos. Pensar la justicia argentina siempre ha sido el drama y el desvelo de tantos argentinos. Y estoy absolutamente segura que sabemos comprender a que se refiere aquel vapuleado término, porque está en al naturaleza del hombre comprenderlo, está en nuestras conciencias,Sólo erramos el pensar en el ámbito de su concreción, y caemos en la torpeza de creer que la búsqueda de la justicia es una profesión.

Vale y es necesario apelar a todos aquellos que gastan su vida tratando de que la justicia no sea una meta sino una realidad, podriamos enumerar a muchos jueces, abogados, procuradores, inspectores, y un gran etcétera que englobe a todos aquellos que gastan su vida en pos de la justicia. Pero la justicia no sólo es el ámbito de grandes cruzadas para aquellos, la justicia es el valor que debe traspasarnos como ciudadanos, todos debemos asumir la responsabilidad que se juega en nuestros actos. La justica es una elección diaria es cumplir rectamente aquello que debe ser.

No podemos sumarnos a todos aquellos que siguen despreciando a nuestra justicia, debemos empezar a creer en lo bueno visible y posible. Finalicemos la perorata de un país derrumbado y seamos los cimientos de una nueva generación justa, solidaria, firme.

No dejemos que la malaria de la corruptela, la maldad y la indiferencia sigan corroyendo los ideales de nuetras viejas instituciones. No caigamos en el tremendo error de quienes creen que la justicia por mano propia es el remedio ante los desaciertos y malicias de algunos.

No dejemos que nos maten la esperanza, alcemos nuestras voluntades, dejemos de encabritarnos violentos con excusas proselitistas, apelemos a las conciencias, apelemos a lo trascendente, apelemos al amor que anida en nuestros corazones. Comprendamos, de una buena vez, que el amor es la verdadera medida de la justicia.

Dejemos de ocupar las butacas del expectador, comencemos a ver la justicia como el valor que nos puede regir hacia el bien común.Amemos la justicia, busquemos su concreción, colaboremos en su realización.Abandonemos la expectación de la justicia y seamos constructores de ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario