jueves, 9 de diciembre de 2010

Juan

         
Cuenta la historia que desde chiquito había sido distinto. Su madre, en un comienzo, no entendía la causa, y pasaba noches enteras llorando a lágrima viva  tanto desconsuelo. "¿Cómo puede ser?" se cuestionaba la madre, un crayón verde brillante,  "Toda una larga estirpe de colores, que inspiraron a los mas grandes artistas, que hicieron viva la ilusión de algún pintor, siete generaciones de colores iluminando pensamientos.. y eso sin tener en cuenta a nuestros primos lápices que fueron el consuelo de tantos escritores... ¿Cómo puede ser?". Pobre madre, dele que te dele, pensando y pensando, tratando de adivinar por qué su hijo, el crayón rojo bermellón más bello que había visto, y no porque fuera su  hijo, no podía escribir en el papel, en un pergamino, en la tela, ¡ni siquiera en la pared!. Buscaron todas las superficies, pero Juan no escribía en ninguna.
            El creía que no escribía simplemente porque no quería, creía que su vida era distinta porque, tal vez, él simplemente iba a ser la escritura de algún gran inventor, o tal vez de una obra que revolucionaría el arte, y eso cuando él mismo tomara la decisión. Pacientemente esperó para conocer cual sería el  lugar de su primera escritura, pero el tiempo pasó, las hojas pasaron y Juan no escribía. Su padre, paciente y sabio, recordó una antigua leyenda del mundo de los lápices, y le contó una historia que más que historia era una esperanza. "Cuando yo era chiquito, mi papá me contó algo- comenzó su padre-  me dijo que habían ciertos lapicitos que no iban a nacer para escribir como todos nosotros, sino que ellos iban a venir para escribir en un lugar mucho más  importante... en el corazón de las personas, iban a ser los lapicitos del alma, aquellos que iban a escribir los sentimientos más profundos de las personas. Son lapicitos que cambian vidas, abren corazones, renuevan la esperanza, porque son los lapicitos del amor, del amor que nos creo y nos dio vida, que de vez en cuando vuelve a darnos algunas señales para volver a su pureza... Son los lapicitos del amor de Dios" Cuando terminó de contarle esto, a Juan se le iluminó el corazón de esperanza, tal vez no había escrito porque no había encontrado su superficie correcta. Tal vez su superficie correcta fuera distinta, y eso la hacía hermosa.
             Pasaron los días, y Juan abandonó su casa  para comenzar su misión de crayón, terminó en una bella librería del centro, llena de lápices diversos que Juan nunca había visto. En esos días lo compraron, junto con once de sus hermanos, en una hermosa colección de colores para niños.  El dueño de los colores, se llamaba Iván,  y era un niño de ocho años. Una tarde, Iván  llegó a su casa muy pensativo, tenía que hacer la tarea y no sabía a quien dibujar. Pensó, pensó y decidió dibujar a su papá, así después su papá podía llevar el dibujo a su oficina y ponerlo en un marquito. Iván buscó una hermosa hoja blanca y  pensó en que color podía quedar mejor su papá, como no se ponía de acuerdo, comenzó a utilizar todos los colores, y con mucha imaginación  terminó el dibujo, pero no había utilizado Juan, y Juan estaba muy triste. Iván salió corriendo de la pieza a mostrarle el dibujo a su mamá, pero se volvió cuando se dio cuenta de algo importante. Un  poco apurado, tomó a Juan, al mejor color rojo bermellón que había visto, y con mucho cariño pensó en escribirle algo a su papá. Pasaron unos segundos, y escribió "Te quiero papá".
            A la noche, llegó el papá de Ivan, muy triste, porque había tenido un día muy duro en el trabajo, y los números no daban. Cuando Iván lo vio llegar sus ojitos se iluminaron, y salió corriendo a buscar el dibujo para su papá. Volvió con su dibujito en la mano y le dijo muy serio a su papá "Tengo algo que vas a tener que llevar todos los días al trabajo, para que todo esté bien", y con una gran sonrisa entregó el dibujo a su papá. Al papá se le llenaron los ojos de lágrimas, pensando en las palabritas de su hijo de apenas ocho años,  y con lágrimas en los ojos abrazó a su hijo, mientras le decía "Tenés mucha razón mi amor, tu amor es lo que me ayuda todos los días para que todo salga bien".
             Ese día no sólo el Iván y su papa durmieron con una gran sonrisa, también Juan se sintió por primera vez pleno de felicidad. Ese día, Juan comprendió, su vida era distinta, pero también más hermosa, él tenía que escribir, pero solo con amor, con esperanza, y con fe, y sólo así sería verdaderamente importante su presencia en el mundo de los lápices.. Sólo él escribía lo verdaderamente perdurable: el amor.  Ese día comprendió porque Dios lo había hecho distinto, no para que fuera el mejor, para que fuera importante, sino para que cambiara la historia más importante de todas, la historia de los corazones que aman, la historia de un amor sin fronteras. Sólo el que escribe con amor las letras del alma, merece ser un lapicito rojo bermellón como Juan.


Buscando otro texto me topé con este viejo escrito, que sin ser bueno, me pareció siempre simpático.        

lunes, 15 de noviembre de 2010

Mis queridos viejos

A vos, que me ayudas a mirar y recordar.

Siempre hay una edad en la que, irremediablemente, miramos hacia atrás para sumirnos en ese rompecabezas  de recuerdos, momentos, abrazos, olores que se engloba en la infancia. Todo parece ser un gigantesco collage donde las imágenes se suceden, se atoran y se encastran en ese rincón olvidado que ni siquiera podemos ubicar en nosotros mismos. Ese cajón cerrado y polvoriento que no queremos abrir, porque puede romperse y desparramarse.

Me había ocupado de guardar todos mis recuerdos prolijamente en cajones, cada uno con su rótulo real ( o el que creí real), cada persona con su cartelito y su lugar definido y quieto.

Pero a veces es cuestión de soltar un poco los sentidos, y volver a mirar. Ayer en un instante se me llenó la piel de infancia, de perfumes, de abrazos.

Ayer volví a ver a mis abuelos. Me olvidé de tantos años de rencores, de vacíos, de ausencias... Me olvidé de las peleas.

Volví a ver a mi abuelo, riendo, jugando, tirándose en la pileta, llevándome por la viña, jugando con su hermano hasta confundirnos. Volví a verte Lalo, con tus anteojos duros, tu boina de abuelo y tu mirada risueña. Volví a ser la nena que esperaba la revista Anteojito, las monedas de chocolate y que me vinieras  a buscar en tu auto que olía a vos y donde yo me sentaba como tu acompañante.
En la finca.
Volví a verte abuelo.

Y también a vos Laly, sentada en tu sillón, tejiendo pulóveres, mirando tele con nosotras... con tu sonrisa cansada de mujer triste. Con tus años gastados, con tu media sonrisa. Sentada con la perrita. Volví a verte en tu casa, con tu ropa siempre pulcra, peinada como una muñeca. Volví a verte, a tenerte un rato a mi lado, a ver tus risas cuando querías enseñarnos. 
Con mi abuela.
Volví a verlos, y volví a tenerlos a mi lado, como fue en aquellos tiempos, donde la felicidad era verlos y jugar, visitarlos. Volví a verlos y me olvidé de tantos años.

Hoy, en la distancia, puedo decir que fue verdad, que los disfruté, que los quise, que fueron míos, que me hacen falta.

Hoy puedo ver los ojos cansados de tu viejita y añorar los de los míos. Hoy quiero gritarle a todos, que no sean tontos, que no olviden a los abuelos, que lo disfruten que aprendan, que vivan, que los cuiden.

Hoy, pese a todo y a pesar de todo, quiero compartirlos...

jueves, 28 de octubre de 2010

La culpa no sólo es de uno

Es también
de los medidos
de los miedosos
de los complicados
de los poco arrojados
de los que esperan
de los que esperamos
de los que buscan certezas inciertas
de los que escapan a las dudas
de los que se escudan.

Es también de los que no
abandonamos
respetamos
perpetuamos
insistimos.

Es también de los que
mienten
lastiman
de los que
imponen barreras
levantan murallas
lastiman lealtades
crean inseguridades
y rompen ese maremoto
de ilusiones.

En definitiva
no es de uno
es de muchos
es de todos.

Sencillamente
es tan tuya como mía.

http://www.youtube.com/watch?v=ihNr1E-ZncM

miércoles, 20 de octubre de 2010

Arrebatada

Hoy estoy sometida por un arrebato de franqueza, y ando con el  ánimo de aceptar realidades inconvenientes, pero por demás sanas.
En ocasiones, siempre de la mano de la cultura posmoderna que nos circunda, caemos en el engaño de la supuesta seguridad que otorga la careta de la fortaleza. Nos forzamos, perdón (el uso de la 3° persona también es un síntoma de ocultamiento), me esfuerzo en ocupar el rol de la persona sumamente comprensiva, amorosamente fuerte y equilibrada.
Francamente eso dista de mi realidad.Varias personas podrán ser testigos, pero más allá de los desfasajes, hoy tengo ganas de admitirme pequeña, débil, frágil, temorosa...y cansada.
Lo genial es que en esta aceptación encuentro una increible catarsis.
Las diminutos gestos pueden decirme más que miles de palabras, y una mirada puede afectarme. Son tan certeros los caminos del desencuentro... el arte de este tiempo es encontrarnos cuando el mundo entero parecer conspirar para alejarnos. 
El tema es simple, no hay necesidad de complicarlo.
Para arrebatos basta una lista de muchos accionares, pero hoy no tengo ganas de ponerme a enumerar. Sólo tengo ganas de buscar un par de honestidades y alejarme de aquellos que no saben conjugarlas.

                       

domingo, 17 de octubre de 2010

Disculpe

Disculpe, ¿acaso usted sabe cómo seguir?

Disculpe, ¿ahora qué se hace?

Disculpe...¿acaso me puede señalar por qué pido disculpas?

Disculpe, pero no puedo dejar de decirlo, las cosas no son como fueron.

¿Usted sabe cómo se logra el olvido?

No, ya lo se, pero es que hoy no tengo ganas.

A ver,¿ no entiende acaso que su optimismo es de mal gusto? Si si, pero diga lo que diga algo se detuvo.

No me joda, es lógico que no.

Pero yo no lo elijo, otros miedos me arrancaron un sueño. Otros ojos confundieron los que me miraban.

Tengo una ausencia profunda que me está socavando el alma.

No, no quiero, no quiero.

Apaguen un rato las risa, que me duele escucharlas. Me recuerda la suya.


sábado, 16 de octubre de 2010

No siempre sirven las palabras, en ocasiones sólo estorban, complican y confunden.

Hay palabras que nacieron tardías, huecas, pero que igualmente quieren significar. Nacen, se dicen, y se desdicen demasiado pronto.

Hay personas que llegan  necesariamente tarde y nunca avisan. Siempre tarde, siempre a destiempo.

Hay sueños que nacen olvidados, perdidos, pequeños.

Hay miradas que permanecen, que trasuntan, que hieren.

Hay olvidos que no son olvidos, que son simples desvíos.

Hay tantos destiempos.

Hay tantos miedos que arrebatan.

Hay tantas formas de perderse...

Sólo una certeza nos salva, y ojalá se nos vaya la vida buscándola y rodeándola.


Razones

martes, 12 de octubre de 2010

La culpa es de uno

,,,al decir de Benedetti.

Pero el fenómeno es un tanto más amplio, pues no es cuestión de culpabillidades sino de desencuentros como diría un poeta menos conocido pero más amigo.

Y vuelve a suceder, y las murallas no eran equivocadas, y los sueños un tanto más errados. No se por qué, pero lo eran,

Reconozco que no tenía sentido el descargo  y miles de palabras vuelven a estar vacías, y tantas otras no vacías reclaman, huidizas, un lugar donde morar.

Hay límites infranqueables que me siguen llamando, hay sueños que no pueden ser nuestros y sin embargo nos habitan personalísimos.Pero cuando ya no pueden habitar se resisten, se desbordan, se sublevan y nos abandonan.

¿Qué se dice cuándo ya nada se puede decir? ¿Cómo se llena el silencio cuándo antes estuvo repleto de risas?

Tengo una tristeza tan cansada que hasta se olvida de llorar.
Tengo un camino atorado en la garganta y unas ganas de correr que me desbordan...
Tengo tantos tengo que se me acalambran las palabras traicioneras que ya no puedo decir.

Llegan

Llegan como siempre, sin aviso, sin señales, tranquilas y serenas en la noche, sin atropellos, sin falsas esperas.

Ellas llegan irrumpen, destrozan y clarifican, invaden y perturban. Son inevitables, tristemente son inevitables.
Son incontrolables y siempre imprimen un cambio.
Ellas llegan y levantan murallas, rescatan recuerdos, despiertan dudas e inventan miedos. (¿Los despiertan o los rescatan?)
Ellas avisan, afirman, interrogan, siembran dudas.
Ellas llegan, me desvían, me pierden.
Cuesta encontrarme y encontrarte.

Noche de pesadillas, comenzaron a levantarse las murallas.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Otro decir

Espero

Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
Sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
Pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
Quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
Y la Luna oculta ese sol tan radiante.
Me siento sólo, lo sé,
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto.
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás,
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí.
Porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no solo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo solo así?
¿Por qué no solo....


Mario Bendetti


Necesito correr hacia una montaña y detenerme allí donde la poesía no me alcance.

martes, 5 de octubre de 2010

Somos culpables

Somos culpables 


De repente estalló la noticia en los medios, la vileza y crueldad de la muerte de la niña no tenían medida. asqueados asistimos al descubrimiento de la brutalidad, del horror humano.

En Mendoza, frente al a Legislatura provincial observé estos carteles, y no pude menos que sentirme parte de ese pedido.





No podemos seguir callando y asistiendo ante la violación de los derechos de los niños, ante el aprovechamiento de su  vulnerabilidad. Con lo de Guada reventamos, nos asqueamos ante la violencia, nos escandalizamos sin medida. Perdimos el control, reclamamos justicia... pero no hacemos más que llorar sobre lo ya hecho, y no alcanza. No alcanza, no es suficiente, nada será suficiente para reparar el sufrimiento de esta pequeña, pero no podemos dejar que una vez más sea en vano. Como tantos otros, y tantos que no se conocen, que son anónimos, olvidados, perdidos.

NO podemos seguir minimizando la violencia, NO PODEMOS SEGUIR NATURALIZANDO LA VIOLENCIA A LA ESCANDALIZACIÓN DE CADA DÍA, momentánea, fugaz.La muerte de esta pequeña debe ser algo más que la catarsis de un pueblo harto de violencia.

La muerte de Guada, el sufrimiento de tantos niños producto de la violencia, el maltrato infantil, el trabajo infantil, la prostitución infantil. Pero debemos decir basta y no caer en juicios extremos.
Lo que trato de decir es que estos hechos son fenómenos complejos donde no podemos culpar sólo a una persona. Los medios señalan a la madre de esta pequeña, la culpan, la desnudan, la enjuician. Y yo me pregunto, ¿acaso esperaban que una mujer que ha sido prostituta desde los catorce años sea buena madre? Una niña no elige la prostitución, ella también es víctima de la perversión.

Estamos ciegos de odio, de violencia y de muerte. Debemos poner un punto final pero debemos buscar desentrañar las raíces del horror, comprender que algunas personas crecen en el horror y no son capaces de salir de él solas. Debemos darles una salida a esas personas, darles soluciones previas, preocuparnos ANTES.
El horror, la perversión, no son tan marginales como uno cree, la violencia no se mueve tan escondida, se gesta despacito allí donde nuestros ojos la ven. Sólo que nos movemos en un mundo donde el mal y el bien están en pugna constante y lo que antes rechazábamos hoy no lo vemos tan mal. Lentamente dejamos pasar cosas por alto, y algunas cosas ya no parecen tan malas. Parece normal la exposición mediáticas de modelos, vedettes que mundanizan la imagen de la mujer hasta límites degradantes, y muchos ejemplos más se suceden día a día.


La violencia se gesta, el horror se cocina y prepara. Nosotros debemos dejar el silencio y comenzar a salir al mundo a  cuidar el bien. Debemos cuidar nuestros niños, nuestros ancianos, nuestras escuelas... tantos ámbitos.  No debemos esconder la violencia, debemos evidenciarla,  abrir los ojos para rechazarla. Pero debemos despertar del horror, debemos dejar la ingenuidad, debemos cuidar las familias, educar nuestros niños, debemos rechazar el mal desde el germen, no sólo ante su máxima expresión.
Debemos rezar más por el mundo, pero rezarlo cada día en nuestras acciones. Debemos lucahr contra la violencia desde la paz, desde la justicia, desde la bondad.


TODOS SOMOS CULPABLES Y RESPONSABLES DE NUESTRA HISTORIA. ES URGENTE ASUMIR QUE EL CAMBIO NO ES POSIBLE SÓLO DESDE UN PLANO DISCURSIVO.ES URGENTE QUE NUESTRAS VIDAS SEAN TESTIMONIO DEL BIEN, DEL AMOR Y DE LA PAZ.





sábado, 25 de septiembre de 2010

ALEGRÍA


En los días previos a un examen el mundo se complejiza y desdibuja en grandes y rápidos flashback. Todo parece estar desenfocado, esto se acrecienta con tanta bibliografía que uno busca captar. A la vez, la vida diaria se ve un poco más nítida pues el constante salir de ella para sumirnos en el mundo de las ideas nos otorga mayor lucidez al volver.

Por otra parte las ansiedades ganan terreno ante la inminencia de la gran prueba que, lógicamente, uno no quiere afrontar al estar cada día más consciente de la carencia conceptual que  posee. También los reproches abundan, para ser sincera hace más de cuatro años que manifiesto la misma conducta: "Esto no me vuelve a pasar, la próxima estudio con más tiempo, me organizo y respeto los tiempos". Ironías de uno, jamás logro hacerlo.

Pero aún en esta vorágine conceptual que implica aprender contra todo horario, hay cosas que no dejan de estar presentes. Y ya entrando en la docencia hago gala del eterno mal docente: no dejar la escuela en la escuela. Siendo muy honesta, ahora comprendo porque sucede, no puedo dejar a algunos de mis alumnos, su soledad, sus ojos avejentados no me dejan.

Tengo una alumna que ha dejado de reír gracias a una sumatoria de realidades de las cuales no es responsable, su risa que era gruesa y fresca se ha ido apagando, y hoy tiene esa risa cansada de quien sólo esboza una mueca de lo que fue. Obviamente que no es responsable, pero no tiene la edad suficiente ni la contención afectiva como para advertirlo, y simplemente se declaró en huelga.¿Puedo culparla?

Y me tortura la pregunta :¿Quiénes somos para cansarle la risa a los pibes?

Me duelen sus ojos tristes, me duelen sus tristezas solitarias, sus soledades asumidas, y su desgano. Me duele porque se le está pasando la vida en tristezas que no debería conocer. Y ese es mi desafío, ante el cual no tengo más soluciones que seguir intentando.

Ahora, se sabe que uno siempre intentará, que siempre dolerá...Pero ¿cómo podemos en ocasiones sentirnos inmunes ante el dolor ajeno? ¿Cómo podemos acomodarnos ante la miseria de nuestra sociedad? Ojo, no nos confundamos, no hablo de lo material ahora, hablo de esa pobreza de risas, sueños, alegría, esperanza, motivación, ganas, deseos, ímpetu, hambre de vivir y tantos etcéteras que me faltan.
A nuestros chicos les falta hambre de vivir. ¿No será porque no los hemos tentado? ¿No será porque no hemos vivido frente a ellos?

Hay generaciones que han visto sólo sobrevivir a sus mayores. Se que es díficil plantear una postura resiliente ante dolores y angustias cotidiana, pero ¿si no nos queda la esperanza de un cambio, de un futuro mejor, del amor, de qué vale la vida?


"Profe hoy no queremos pensar" me decían los chicos el otro día. ¿De dónde se alimentan los jóvenes? Una primera lectura, la acostumbrada,  nos dice que los dejamos horas frente a la caja boba sin darles pautas, dejándolos que se aturdan y atosiguen con la mayoría de la basura que en ella circula. Los dejamos con todos los chiches tecnológicos a mano, con todo el internet que deseen...pero no les enseñamos a gozar una suave melodía, a gustar una charla con el abuelo. No nos gastamos en sentarnos al sol un rato. Nos olvidamos de abrazarnos, de reirnos, de querernos.

Nos olvidamos de nuestro accionar y luego nos sumamos rápidamente al grupo crítico de turno (¿cuántas veces yo lo habré hecho?) que menosprecia una juventud que cada día está "más desganada, más rebelde y violenta." ¿Acaso los pibes tienen la culpa?

Pero hay otro lugar donde los chicos se alimentan "en la casa". Si, en la primera sociedad, en su hogar. Hay muchos chicos que no conocen esa dinámica, hay muchos pibes sin padres, solitarios, criados por tíos o abuelos que aunque lo hacen con  todo su amor no pueden suplir el dolor  por un padre o madre ausente. Hay muchos pibes que sufren las carencias ajenas, los egoísmos ajenos, las ignorancias ajenas, producto de quienes las sufrieon a su vez... y sigue la cadena.

Hay lágrimas en nuestros chicos, lágrimas de indiferencia, lágrimas ante lo antinatural de la soledad. Hay lágrimas de desgano ante un cansancio prematuro. ¿Cómo puede cansarse de vivir un pibe que no tiene ni quince años?

¿Por qué no dejamos de lado todo sesudo planteo y asumimos nuestra tarea de enseñar a sonreír?¿Por qué no nos comprometemos con esta generación que nos urge?¿Hay algo más hermoso que ver a un chico sonreír?
No somos dignos del amor que podemos brindar, de las sonrisas que podemos regalar, de las riquezas que podemos sembrar. Es un trabajo arduo y  es urgente.
No tengo recetas, ojalá las tuviera. Sólo tengo una certeza: debo salir afuera a mostrar esa certeza que vive en mí,  ese amor que nunca pasará, la alegría, la dicha, el amor en el lado pequeño del mundo, la familia, la riqueza de los viejos, la importancia de la educación, el amor a los libros, el amor a la educación... Tengo el qué, no tengo el cómo, pero voy a buscarlo.
En la vida debemos ser buscadores de búsquedas planteaba un jesuita en un libro. BUENO...¡SALGAMOS A BUSCAR NUESTRA BÚSQUEDA! Hay sonrisas y vidas que dependen de ellos

Debemos mostar que vale la pena vivir, gastarse, sonreír pese a todo... Cantar como la cigarra díria Mercedes.

Dejemos de cansarle la sonrisa a los chicos, construyamos lo que ellos merecen. Saquemos fuerza así sea a ponchazos, reinventemos la alegría porque hay chicos que necesitan sonreír.


DEFENSA DE LA ALEGRÍA
          Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.
M Benedetti

viernes, 24 de septiembre de 2010

Un atado de palabras vacías

Quiero salir corriendo, disparar, caminar mucho
                                                 sólo salir y encontrarte.

No importa dónde,
sólo importa emprender el camino
y no olvidar el regreso.

Quiero salir corriendo
                                 hacia el lugar
donde no se escapen las ilusiones,
donde cada certeza sea un comienzo.

Quiero olvidarme por un rato  de todo lo supuesto.
                                                  nunca aprendo a dejar suposiciones de lado.
Quiero correr y dejar de suponer.
Quiero ser, verte reír y sólo mirar.

Quiero correr para librarme
                           aunque sea por  un rato
de tantas palabras
que se me ahogan
                           vacías y cansadas.

Quiero salir corriendo
                               entiendasé: dije corriendo no huyendo
                               no hay ruta más peligrosa que la huida.

Quiero salir a respirar un rato
a ser vulnerable por el sol
                        por una sonrisa
                        por una voz
                                               y no por otras cosas
                                               que hoy no tengo fuerzas para nombrar.
Quiero salr corriendo y admitirme.
Quiero salir corriendo y admitirte.
Quiero salir corriendo y dejar de preocuparme
                                              por tantas palabras que  se me han pegado al cuerpo,
                                              por tantas palabras que todavía no tienen derecho de ser significadas.

Quiero salir corriendo
                                de mis palabras.
Quiero comprender otras palabras
                                y salir corriendo hacia ellas,                                           
                                tus palabras.
                                             

jueves, 23 de septiembre de 2010

Si

En ocasiones sólo queda decir con los otros,y Benedetti me dice más de lo que yo podría decirme.
Viceversa

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
 Sí, creo que un poco es lo úlitmo.
¿Viste que siempre olvido las cosas? 
Me había olvidado lo increíble que es extrañar,
y creo que ahora comprendo dos cosas:
me hacés falta
y te espero.

martes, 21 de septiembre de 2010

Crónica de una Sonrisa

" Tengo un mañana que es mio
y un mañana que es de todos
el mío acaba mañana
pero sobrevive el otro. " 
M Benedetti

En ocasiones las sutilezas son tan desmesuradas que no existe más opción que rendirse ante su evidencia. Entonces las pequeñas porciones de vida compartida se convierten en las pequeñas sonrisas de un Dios amante, que se derrama ante nosotros.
El fin de semana pasado, en Salta, gracias a la hospitalidad de de nuestros hermanos salteños, compartimos una de esas instancias donde Dios nos sonríe, aún pese a las torpezas que facilmente deberían convertir aquella en una mueca. Salta fue el lugar donde se sintió la Iglesia, donde se sintió la presencia de tanto estudiantes y religiosos argentinos que soñamos con una profesión que sea servicio, cambio amante. Nos juntamos a pensar, soñar, criticar, ser fraternos, asumir una identidad, a tantas cosas que aun siguen sucediendo. Las expectativas deben haber sido diversas, las experiencias personales ante lo vivido aún más, todos habremos recpecionado de forma distina lo ofrecido,las diversas internvenciones fueron recepcionadas aún cuando todos debemos haber disentido, todos nos habremos dejado ganar por la vanidad propia...pero algo fue común a todos, y esto es indudable, Cristo nos mueve, nos guía, nos invita, nos llama, nos interpela y nos gana la vida. Él que nos enamora cada día, que nos impulsa a soñar la patria, nos lleva a soñar lo que otros soñaron. Esa patria justa que  ha sido el denominador común de muchas genraciones de argentinos,, Cristo nos deborda y nos impulsa a soñar el cambio, gestar raices nuevas o más bien volver a las raíces. 
"No nos cansemos de soñar, de luchar y de vivir por el evangelio", ese parecía ser el sueño escrito en tantos ojos fraternos.
Más allá de toda diferencia, distancia, más allá incluso de las semejanzas, Él esbozó una sonrisa, que encontramos en cada compañero, en cada esfuerzo, en cada cansancio. 
Aún en el disenso, Él sonrió, porque primó el esfuerzo y el darse por su evangelio.





jueves, 9 de septiembre de 2010

Había olvidado

Había olvidado que una sonrisa
te puede salvar,
que una mirada tiende un puente
más firme que muchas palabras.

Había olvidado
que la incertidumbre es buena
y que pese a todos los intentos
tambien es inevitable.

Habia olvidado que el intento
es un riesgo
que se asume a sabiendas
pero que aún así no puede evitarse

Había olvidado que
siempre es un comienzo
y que un comienzo siempre es un encuentro
y que no podemos evitar ciertos encuentros.

Había olvidado que no se puede medir
dicho encuentro,
porque también había olvidado
que en ocasiones no alcanzan las barreras.

Había olvidado como recordar
y se que olvidaré otras tantas
pero lo divertido es que sigo
cada día aprendiendo.

Había olvidado la
sutileza que tiene
Dios para sonreirnos
cuando estamos agobiados.

Espero no se me olvide
que siempre olvido.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Descargo y pretensiones


Todo se suma: la angustiante experiencia de la escritura, el titilar molesto de la rayita indicando que tengo que llenar líneas que lógicamente no se como afrontar, el dolor de garganta, el cansancio debido al dolor de garganta y la acidez del te vic (¿por qué creíamos que la Novalgina era fea?), la proximidad inminente del lunes, la increíble meditación de este día, el desafío de ser cristianos día a día en un mundo cansado de amor y planificado para otras cosas.  Uf, mis alumnos, qué temita, el desafío día a día, las manitos curtidas por la tierra, la violencia de la pobreza del espíritu, la violencia de la pobreza material, la violencia del hambre de comida y vida, la tristeza de este sistema que vacía mentes en vez de darles pensamientos para crecer y volar, la absoluta ironía de la sistematización educativa del vaciamiento de la persona, y ese asco visceral a la corrupción que encima sonríe. Tantas cosas.  Y soy yo, esa soy yo.
Uno tras otros los pensamientos se atascan, pelean, se suceden, se hermanan, se abrazan, se huyen y renacen, pero siempre hay algo que permanece latente, que retrocede, que se estanca, que permanece, y que quiere ser aún cuando yo no tengo ganas. El pequeño temita persiste y resiste, digno de la preocupación de cualquiera (¿autoconvencimiento puro?). Todo un mar de pensamientos que se empeñan en enredarse y es que quiero caminar junto a alguien.

 Aclaración pertinente: esta entrada no posee la más mínima intención literaria, lejos está de ser un sesudo análisis, y obviamente no aspira a ningún tipo de pretensión extraña. Sólo posee el más puro sentido catártico y esa suerte de liberación que supone la publicación on-line (muchos se harían un festín analizando cómo nos escondemos atrás de la virtualidad de una pantalla y demás elucubraciones pertinentes al tema, pero no es de mi interés actual).

Como decía, hace un par de días, y gracias al cierre de algunas historias me he puesto a pensar esto de "Yo soy sola". Al principio uno se siente un personaje de medio pelo escapado de alguna comedia romántica de bajo presupuesto, de esas que pasaban incansablemente el día domingo de "Hollywod en Castellano", y la autocompasión gana terreno. Sumado a un buen chocolate y una buena sesión cinematográfica el tema parece pasajero, pero ya estamos grandes para tamaños paliativos. Entonces, me paro un ratito y esbozo un triste repaso de las circunstancias que ocasionaron la situación presente "26 años y soltera..." ¿Y? Repitan conmigo ¿¿Y??

Bueno pero si hay un y: me cansé, así rotundamente, me cansé. Me cansé de esbozos, de intentos, de proyectos a medias, de promesas incumplidas, de cariños medidos y de sueños rotos, quebrados. Me cansé de ilusionarme, de ser siempre una quinceañera con el corazón roto. Me cansé de hipotecar cariño por no tener una brújula adecuada, me canse de mi victimización y de los conformismos.

Ahora ¿Por qué un descargo? porque tengo ganas del preaviso, aunque no sirva de nada.

Y cómo no sirvo para ordenar me pongo a enumerar lo que he pensado, sobre qué pretendo:

 
0- Básico: soy cristiana católica apostólica romana. No voy a dejar de serlo. 
1- Leí mucho de pequeña y todavía creo que el Sr Baher es el mejor hombre del mundo, que quiero tener la suerte de Jo. Sigo emocionándome con ese hombre sincero que no tiene más que ofrecer que lealtad y esfuerzo, y lejos de la utopía extrema de "Contigo pan y cebollas" pretendo lealtad y sinceridad.
2- No leí lo suficiente, nunca es suficiente... y me voy a morir sabiendo que no he leído demasiado. No concibo estar con un hombre que no pueda vivir sin jugar, no concibo que no sepa jugar leyendo. Pretendo lecturas y relecturas.
3- El arte no es un comercio, es una forma de vida. La belleza no es un estándar es una búsqueda. La música es un regalo...El pensamiento no es una actividad, es una forma de vida. No concibo achatarme, pretendo alguien que se anime a volar un rato conmigo, sólo se es libre pensando.
4- El verde es más que un color, es el olor al pasto llovido, el olor a la tierra mojada, el olor al verano denso y a esos bichos que amo y odio. Demasiada ciudad aliena el hombre, y más allá de esta relación de amor-odio con la ciudad no concibo que no pueda disfrutar el estar mirando como las hojas del jacarandá se mueven con el viento. Pretendo disfrutar la naturaleza.
5- La ciudad también es una gran obra, y no me gustan los extremos. También quiero recorrer Córdoba, Rosario, Buenos Aires, Salta, Jujuy y cada recoveco de la Argentina conociendo... Pretendo conocer.
6- Me gustan las miradas limpias, transparentes que no mientan. Pretendo confiar en la mirada.
7- Me gusta el olor a los libros viejos, las bibliotecas municipales, los cines viejos, las plazas en un día domingo, salir con la familia y observar a los abuelos. Pretendo disfrutarlo.
8- Detesto la mentira, la traición, la deslealtad, la burla, la incoherencia, la falsedad, la soberbia. Pretendo caminar el mismo camino, lejos de rodeos.
9- Soy molesta, necesito que me digan que me quieren, soy obsesiva, crítica, idiota, sensible... y soy hermosa así como soy. Pretendo seguirlo siendo.
10- Me incomoda la frivolidad, me asquea la televisión mediática, me vulnera la violencia. Pretendo continuar así.
11- Me encantan los niños, tengo alma de maestra ciruela. Pretendo seguirlo siendo.
12- Me canse de enumerar...

 
Soy mucho más que algunos ítems, soy buena. Así, sin tapujos, sin soberbias, con crudeza, soy buena y me cuesta serlo. Quiero seguirlo construyendo.
Pero en esto si soy terminante...pretendo que no me detengan.
Pretendo que si un hombre quiere caminar conmigo sea mirando el mismo Norte.
Pretendo respeto, pretendo esfuerzo, no pretendo príncipes ni burgueses de medio pelo, pretendo un hombre simple y sincero. Lo pretendo y lo merezco, y no está mal admitirlo, porque costó mucho llegar a entenderlo.

¿Qué pretendo? Pues un compañero.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Patria

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Quizás mi única noción de patria
Sea esta urgencia de decir nosotros
Mario Benedetti

Siempre carecí
del sentimiento plenamente
patriótico que inunda el
pecho de quienes ven:
La patria
                              celeste y blanca.

La patria tiene para
mí el color desnudo de tus pies descalzos.
La patria tiene el dolor urgente
de tu hambre, hermano.
La patria tiene el nombre
de la historia mutilada
de tantos siglos de
                              indiferencia.
Yo no sé decir patria
pero aprendí a escribir
                              hermano.
Y te digo hermano
tratando de limpiarme
del proselitismo patrio.

Te digo hermano, y me uno
a esta tierra
que espera urgente
                         que sonrías.


Me pregunto y te pregunto, hermano
¿Cuánto vale la felicidad
                              del pobre?
¿Qué precio tiene la sonrisa
                               del mugriento?
Y nadie se anima a responder,
pero farfullan hermano.

Y vuelven a decir nosotros,
olvidando a quienes integran.
Y surca la celeste y blanca,
el cielo patrio.

Y me pregunto, hermano,
¿Entran en un nosotros
                              Patriótico
los ninguneados y olvidados
de nuestra patria?

Infeliz es el nombre
de esta patria
que hiende
tu cuerpo de hambre
y tu alma de miseria.

Miserables son nuestras manos
                                            calladas
que no soportan y silencian
el grito de Latinoamérica,
que suda sangre y cadenas.

Yo no quiero decir patria
para olvidar.
Yo quiero decirte Patria
Y  librarme pronto
                               del chanta,
                              del fulbito,
                              de Maradona,
                              del Martín Fierro y de Gardel,
                              del asadito y el fernet,
                              del celeste y blanco,
                              que siempre surca el cielo para no olvidar el gol,
Quiero olvidarme
                              del Che
                              de Perón y
                              de Evita.

Quiero olvidar la procedencia,
quiero recordar la urgencia
Quiero decir patria y ser
quero ser y actuar
quiero dejar de verbalizar,
quiero verte reír hermano.

Yo voy a cantar contigo
                              Hermano.
Para decir patria             
y no decir           
                               Miseria
Para decir patria             
y que escuches diferencia.
Yo voy a cantar contigo
                              Hermano.
Para olvidar la soledad de           
                              la tierra.
Yo voy a cantar contigo               
para poder decirte                                       
                              Hermano
 ésta es
                              Nuestra Patria.

M. Julieta Lelio